ESTUDIO DEL DOMINGO


 HOY

Título: “Las Mamas de LA BILIA”

INTRODUCCION:
Hoy es El Día de las Madres – Hoy tenemos y Siempre tenemos la oportunidad para “honrar y reflexionar” sobre el papel de las madres en nuestras vidas. La Biblia está llena de ejemplos de mujeres cuyas experiencias maternas nos ofrecen lecciones valiosas para hoy.
A lo largo de la Biblia, encontramos madres que enfrentaron desafíos, tomaron decisiones difíciles y criaron a sus hijos en la fe y el amor. Las historias de las mamas en la Biblia nos dan muchas las lecciones de fe, amor, sacrificio y fortaleza que podemos aplicar en nuestras propias vidas y familias.

Sara - La Madre de la Promesa
Sara, la esposa de Abraham, esperó durante muchos años la promesa de Dios de un hijo. Su historia nos enseña sobre la paciencia y la fe en las promesas de Dios.

Génesis 18 -V.1-8 Jehová se le apareció a Abraham – Alzo sus ojos y via a 3 varones que estaban junto a el. Salio corriendo de su tienda a recivirlos y se postra ate ellos y le dice: “te ruego que no pases de tu siervo” les trae agua y bocadillos y va con Sara le dice que prepara comida y les prepara una comida y comieron debajo de un árbol.

Génesis 18:9–15 (RVR60) — 9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12 Se río, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? 13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.
Vemos la fe de Sara para concebir.

Hebreos 11:11 (RVR60) — 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.


Joquebed - La Madre Protectora

Joquebed, madre de Moisés, tomó la valiente decisión de salvar a su hijo de la muerte, confiando en Dios para su protección y futuro.

Éxodo 2:1–10 (RVR60) — 1 Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, 2 la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses. 3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río. 4 Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería. 5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. 6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste. 7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? 8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, 9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió. 10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

La fe de Joquebed mama y el papa de Moisés para esconderlo y luego salvarlo.

Hebreos 11:23 (RVR60) —
23 Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.

Ana - La Madre de la Dedicación (1 Samuel 1-2)

Ana, estéril durante muchos años, oró fervientemente por un hijo y prometió dedicarlo al Señor. Su ejemplo muestra la importancia de la oración y la entrega a Dios.

1 Samuel 1 Comienza la historia de Samuel
La madre de Samuel, Ana, es estéril. Durante un viaje al templo del Señor en Silo para adorar y ofrecer sacrificios, Ana llora amargamente ante el Señor y derrama su dolor. Ella promete devolverle un hijo al Señor si Él le permite tener uno.

1º Samuel 1 (DHH-LA) — 1 En un lugar de los montes de Efraín, llamado Ramá, vivía un hombre de la familia de Suf, cuyo nombre era Elcaná. Era hijo de Jeroham y nieto de Elihú. Su bisabuelo fue Tohu, hijo de Suf, que pertenecía a la tribu de Efraín.2 Elcaná tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no los tenía.3 Todos los años salía Elcaná de su pueblo para rendir culto y ofrecer sacrificios en Siló al Señor todopoderoso. Allí había dos hijos del sacerdote Elí, llamados Hofní y Finees, que también eran sacerdotes del Señor. 4 Cuando Elcaná ofrecía el sacrificio, daba su ración correspondiente a Peniná y a todos los hijos e hijas de ella,5 pero a Ana le daba una ración especial, porque la amaba mucho, a pesar de que el Señor le había impedido tener hijos.6 Por esto Peniná, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril.
7 Cada año, cuando iban al templo del Señor, Peniná la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía.8 Entonces le decía Elcaná, su marido: “Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?” 9 En cierta ocasión, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor.10 Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor11 y le hizo esta promesa: “Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.” 12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca;13 pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; solo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha,14 y le dijo: —¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino! 15 —No es eso, señor—contestó Ana—. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor.16 No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida. 17 —Vete en paz—le contestó Elí—, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. 18 —Muchísimas gracias—contestó ella. Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste.19 A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho.20 Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor.
21 Luego fue Elcaná con toda su familia a Siló, para cumplir su promesa y ofrecer el sacrificio anual;22 pero Ana no fue, porque le dijo a su marido: —No iré hasta que destete al niño. Entonces lo llevaré para dedicárselo al Señor y que se quede allá para siempre. 23 Elcaná, su marido, le respondió: —Haz lo que mejor te parezca. Quédate hasta que lo hayas destetado. Y que el Señor cumpla su promesa. Así ella se quedó y crió a su hijo hasta que lo destetó.24 Y cuando le quitó el pecho, y siendo todavía él un niño pequeño, lo llevó consigo al templo del Señor en Siló. También llevó tres becerros, veintidós litros de trigo y un cuero de vino.25 Entonces sacrificaron un becerro y presentaron el niño a Elí.26 Y Ana le dijo: —Perdone usted, señor, pero tan cierto como que usted vive es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de usted.27 Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió.28 Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a él. Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor.

El cántico de Ana, que expresa su alegría y gratitud a Dios.

1º Samuel 2:1–10 (RVR60) — 1 Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. 2 No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. 3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. 4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. 5 Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos “languidece” (pierde fuerza). 6 Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir. 7 Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. 8 El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. 9 El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. 10 Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido.

Elizabet - La Madre de la Aceptación

Elizabet, en su vejez, concibió a Juan el Bautista. Su historia es un testimonio de cómo Dios puede obrar milagros en situaciones improbables.

Lucas 1:5–25 (RVR60) — 5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.7 Pero no tenían hijo, porque Elizabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. Él les hablaba por señas, y permaneció mudo.23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. 24 Después de aquellos días concibió su mujer Elizabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: 25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

Elizabet, llena del Espíritu Santo, bendice a María y al fruto de su vientre.

Lucas 1:57–66 (RVR60) — 57 Cuando a Elizabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.58 Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;60 pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.61 Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios.65 Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.


María - La Madre del Salvador
María, la madre de Jesús, es un ejemplo supremo de humildad, obediencia y amor maternal. Su disposición a aceptar la voluntad de Dios nos inspira a todos.

Lucas 1:26–38 (RVR60) — 26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;37 porque nada hay imposible para Dios.38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

Lucas 2:1–7 (RVR60) — 1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

El ejemplo de María, refleja su profunda fe y compromiso a la misión de Dios.

Lucas 1:46–55 (RVR60) —
46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, 50 Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen. 51 Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. 52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. 53 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos. 54 Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia 55 De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre. nda fe y comprensión de la misión de Dios.

CONCLUSIÓN. Las historias de madres en la Biblia nos ofrecen inspiración y orientación. Nos enseñan sobre la fe, el coraje, el sacrificio y el amor incondicional.

Que este Día de la Madre nos inspire a apreciar y aprender de las madres en nuestras vidas y de las ejemplares madres de la Biblia.

ORACION

Estudio del Domingo 

A V I S O S

Del 12 al 18 de Mayo del 2024

_________ ESTA SEMANA ________

DOMINGO  
3:30 PM
Estudio en el Evangelio según San Lucas
 Oramos por todas  las familias de San Fernando,
Pacoima, Arleta, Mission Hills, North Hills
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 MARTES
7 PM 
Serie de estudios sobre 
LA BIBLIA
Enseñanzas practicas para las Familias

Los Esperamos con toda su familia, envite a su Amigo, Familiar y a su Vecino.
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(EN ESPERA)  
Hasta Previo Aviso
LOS JUEVES 
7 PM
Desde Casita por ZOOM
Unete al Grupo de Oración  - ORACION 

LINK: https://us02web.zoom.us/j/6167920130